Cuando pensamos en moda futurista, solemos imaginar tejidos metálicos, siluetas imposibles, materiales tecnológicos o prendas que parecen venir de otro planeta. Sin embargo, muchas de esas imágenes del futuro no nacen únicamente de lo que está por venir, sino también de cómo el pasado imaginó ese porvenir. Ahí aparece un concepto especialmente sugerente para comprender la moda contemporánea: el retro-futurismo.
El retro-futurismo puede entenderse como una mirada hacia aquellas visiones del futuro que fueron creadas en otros momentos históricos. No se trata simplemente de nostalgia ni de recuperar estilos antiguos por su valor estético. Es, más bien, una forma de revisar los futuros que otras épocas soñaron, temieron o imaginaron, y de reinterpretarlos desde el presente. En la moda, esta idea resulta especialmente poderosa, porque la indumentaria siempre ha estado ligada al tiempo: refleja el momento histórico en el que se produce, pero también proyecta deseos, miedos y expectativas sobre lo que vendrá.
La moda como laboratorio del tiempo
La moda no solo viste cuerpos; también construye imaginarios. A lo largo del siglo XX, los avances científicos, tecnológicos y culturales transformaron profundamente la manera en que la sociedad imaginaba el futuro. La llegada de la era espacial, el desarrollo de nuevos materiales, la expansión de la ciencia ficción y las vanguardias artísticas modificaron la relación entre cuerpo, tecnología y vestido.
Durante los años cincuenta y sesenta, por ejemplo, la carrera espacial alimentó una estética marcada por líneas limpias, colores blancos y plateados, materiales sintéticos y formas geométricas. Diseñadores como Pierre Cardin, André Courrèges o Paco Rabanne imaginaron una moda vinculada a la idea de una humanidad tecnológica, moderna y orientada hacia el espacio. Aquellas prendas no solo respondían a una tendencia visual: expresaban una forma de imaginar el futuro.
Sin embargo, vistas desde hoy, esas propuestas ya no nos hablan únicamente del futuro, sino del modo en que el pasado soñaba con él. Esa es precisamente la fuerza del retro-futurismo: convierte la moda en un puente entre memoria, imaginación y diseño.

Figura 1. Modelo con jumpsuit “bunny” de Courrèges, 1969. Fotografía de Bert Stern (Pleasurephoto, 2014)

Figura 2. Raquel Welch con diseño futurista de Pierre Cardin, 1970. Fotografía de Terry O’Neill
(Borrelli-Persson, 2019)
Más allá de la ciencia ficción
Uno de los errores habituales al hablar de retro-futurismo es limitarlo únicamente a imágenes de robots, naves espaciales o ciudades tecnológicas. Aunque la ciencia ficción es una parte fundamental del concepto, el retro-futurismo en la moda es mucho más amplio.
Puede aparecer en prendas que evocan mundos utópicos, en diseños inspirados por lo espiritual o lo fantástico, en siluetas que recuperan elementos primitivos o tribales, o en propuestas vanguardistas que mezclan pasado y futuro para construir realidades alternativas. En este sentido, la moda retro-futurista no responde a una única estética, sino a una combinación de lenguajes.
Podemos hablar de un retro-futurismo científico, cuando la prenda se inspira en la tecnología, la biología, la robótica o el espacio. También de un retro-futurismo utópico, cuando el diseño proyecta una sociedad idealizada o una visión política del porvenir. Existe, además, una dimensión fantástica, vinculada a lo mitológico, lo espiritual o lo imaginario. A ello se suma una vertiente primitiva, que reinterpreta elementos arcaicos, étnicos o tribales desde una mirada contemporánea. Por último, encontramos un retro-futurismo vanguardista, conectado con movimientos como el cyberpunk, el steampunk o las estéticas experimentales.
Esta diversidad demuestra que el futuro nunca se imagina desde cero. Siempre se construye a partir de símbolos, recuerdos, deseos y referencias culturales previas.

Figura 3. Alberto Robida, Camino a la ópera en el año 2000, 1882 (The Public Domain Review, 2014)

Figura 4. Gucci AW17: encuentros retro-futuristas con alienígenas y dinosaurios (The Fashionisto, 2017)
Alexander McQueen e Iris van Herpen: dos formas de imaginar el futuro
En la moda contemporánea, Alexander McQueen e Iris Van Herpen ofrecen ejemplos especialmente interesantes para entender cómo funciona el retro-futurismo.
En el caso de Alexander McQueen, la relación entre pasado y futuro aparece a través de una tensión constante entre tradición, cuerpo, naturaleza, historia y tecnología. Sus colecciones suelen construir mundos visuales intensos, donde lo romántico, lo oscuro, lo fantástico y lo tecnológico se mezclan para cuestionar la identidad humana. En muchas de sus propuestas, el futuro no aparece como una promesa limpia y optimista, sino como un territorio ambiguo, inquietante y profundamente emocional.
Iris Van Herpen, por su parte, ha desarrollado una obra marcada por la experimentación técnica, la investigación de materiales y la relación entre moda, ciencia y arte. Sus diseños exploran formas biomórficas, estructuras orgánicas y procesos de producción innovadores, como la impresión 3D o la colaboración con disciplinas científicas y tecnológicas. En sus prendas, el cuerpo parece transformarse en una criatura híbrida: entre lo humano, lo natural y lo tecnológico.
Ambos diseñadores muestran que el retro-futurismo no consiste únicamente en “parecer futurista”. Su valor está en la capacidad de formular preguntas: ¿cómo imaginamos el cuerpo del futuro?, ¿qué relación tendremos con la tecnología?, ¿qué elementos del pasado seguimos proyectando sobre nuestras ideas de progreso?, ¿puede la moda ayudarnos a visualizar otros mundos posibles?

Figura 5. Alexander McQueen Fall Ready-to-wear 2024: futurismo oscuro, cuerpo encapsulado y opulencia industrial (Mower, 2024)

Figura 6. Iris van Herpen, Haute Couture París 2023: arquitectura acuática e innovación biónica como visión del futuro (Iris van Herpen, 2023)
¿Por qué sigue siendo relevante el retro-futurismo?
El interés actual por el retro-futurismo no es casual. Vivimos en una época marcada por avances tecnológicos acelerados, debates sobre inteligencia artificial, sostenibilidad, identidad digital y transformación del cuerpo. En este contexto, mirar hacia los futuros imaginados por el pasado puede ayudarnos a entender mejor nuestras propias expectativas.
La moda, como disciplina creativa, tiene la capacidad de materializar esas preguntas. Una prenda puede condensar una visión del mundo, una crítica social o una fantasía colectiva. Por eso, estudiar el retro-futurismo no solo permite analizar estilos visuales, sino también comprender cómo las sociedades proyectan sus deseos y temores a través del diseño.
Además, el retro-futurismo invita a cuestionar la idea de progreso lineal. El futuro no siempre es nuevo, brillante o completamente desconocido. A menudo está compuesto de fragmentos del pasado, reinterpretados desde las preocupaciones del presente. La moda hace visible esa mezcla de tiempos: transforma memorias en siluetas, tecnologías en texturas y utopías en imágenes corporales.
Vestir futuros posibles
El retro-futurismo en la moda nos recuerda que cada época ha imaginado su propio mañana. Algunas veces lo ha hecho con optimismo; otras, con miedo, ironía o desencanto. Pero en todos los casos, esas visiones han dejado huellas profundas en la cultura visual y en la manera en que diseñamos, vestimos y entendemos el cuerpo.
Por ello, mirar al pasado no significa únicamente recuperar formas, estilos o estéticas anteriores. También implica reconocer que muchas de las ideas que hoy asociamos al futuro ya fueron imaginadas en otros momentos históricos. La moda permite observar con especial claridad este diálogo temporal: futuros creados en el pasado son reinterpretados en el presente para construir nuevos imaginarios contemporáneos.
Hoy, cuando la moda se enfrenta a retos tecnológicos, sociales y medioambientales, el retro-futurismo se presenta como una herramienta de análisis y creación especialmente valiosa. Nos permite entender el pasado no como un archivo cerrado, sino como una base viva desde la que proyectar nuevas posibilidades. A través de él, la inspiración no se limita a la nostalgia, sino que se transforma en un motor para imaginar otros cuerpos, otros diseños y otros futuros.
Quizá por eso la moda retro-futurista sigue fascinándonos: porque no habla solo de lo que vendrá, sino de todo aquello que alguna vez imaginamos que podía venir. En ese diálogo entre memoria y futuro, el diseño encuentra una de sus formas más potentes de innovación. El pasado, lejos de ser un punto final, se convierte así en el origen de infinitos futuros posibles.
Bibliografía
Borrelli-Persson, L. (2019).5 Things You Didn’t Know About the French Design Legend Pierre Cardin. Vogue Magazine. https://www.vogue.com/article/pierre-cardin-exhibition- brooklyn- museum-of-art
Davidson, J. P. L. (2019). Blast from the past: Hopeful retrofuturism in science fiction film. Continuum Journal of Media & Cultural Studies, 33(2). 1-15. doi:10.1080/10304312.2019.1668352
Iris van Herpen (2023). Architectonics. Iris van Herpen Website. https://www.irisvanherpen.com/collections/carte-blanche
Grabias, M. (2018). Steampunk visions: Retro-futurism in cinema and television. Culture and History, 34(2), 122-133
Kimball, E. (2016). Textiles in space: A book into the use of textiles in space age fashion and star trek. Etudes, 2(1).
Luque, R. M. (2015). Relaciones entre el arte y moda: Diálogos y juegos de identidad desde la alta costura en el vestir hasta nuestros días. Universidad de Málaga, Málaga, España. https://riuma.uma.es/xmlui/handle/10630/13175
Mower, S. (2024). McQueen Fall 2024 Ready-to-Wear. Vogue. https://www.vogue.com/fashion-shows/fall-2024-ready-to-wear/alexander-mcqueen
Núñez Barranco, A. N., Domenech del Rio, A. J., & Yoo, Y. S. (2022). A study on the aesthetics characteristics of retrofuturistic fashion. International Journal of Costume and Fashion, 22(1), 13-24.
Núñez Barranco, A. N. N., & Yoo, Y. (2023). Analysis of the Characteristics of Retro-Futuristic Design: A Case Study of Alexander McQueen. International Journal of Costume and Fashion, 23(2), 58-72.
Paulicelli, E. (2009). Fashion and futurism: Performing dress. Annali d'Italianistica, 27, 187-207.
Pleasurephoto (2014). Bert Stern & Andre Courreges. Pleasurephoto. https://pleasurephoto.wordpress.com/2014/12/21/bert-stern-andre-courreges
Quesada, M. R. (2011). La lógica de la nostalgia: Historia y cultura en el siglo XX. Diálogos revista electronica de historia, 2(2).
Roselló, E. (2013). "Retro y retrofuturismo" transcripción conferencia para curso "moda, antimoda y contraculturas. URJC y Museo del traje.
The Fashionisto (2017). Gucci Goes Sci-Fi for Star Trek Inspired Fall ’17 Campaign. The Fashionisto. https://www.thefashionisto.com/gucci-fall-winter-2017-campaign/
The Public Domain Review (2014). Leaving the Opera in the Year 2000. The Public Domain Review.https://publicdomainreview.org/collection/leaving-the-opera-in-the-year-2000/
Alfonso N. Núñez Barranco
Profesor del Departamento de Diseño de Moda, EADE Estudios Universitarios, Málaga, España